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Cartel
            Después de un concierto de Silent Poison la noche del viernes 13 de Marzo, casi sin dormir cogí rumbo a Zaragoza para asistir a la cita del Priest Feast. A las 17:30 llegamos a la ciudad donde iba a tener lugar por segunda noche de sus cuatro días de gira en nuestro país. Dando vueltas y más vueltas para aparcar la furgo, por fin encontramos sitio y unos amigos: hasta Zaragoza tuvimos que ir para conocer a una pareja de vascos; Carlos y su chica de Bilbao, con los que mantenemos el contacto y esperamos ver de nuevo en el METALWAY.
Llegando a la plaza de toros, nos cruzamos con Billy Joe, colega del foro sportster.cc. Hasta que entramos, todo era saludar gente. También vimos por alli a Jose Montón de la revista Heavy Rock. No tuvimos que hacer cola para entrar, la gente estaba más preocupada de alcoholizase que de entrar. Así pues aprovechamos y nos colocamos en el lateral izquierdo del escenario en 2ª fila. La verdad es que no estaba muy llena la plaza de toros, se podía estar bastante cómodo a esas horas.
Hacía muchísimos años que no acudía a un concierto de un grupo internacional, y aquella noche iba a ver tres seguidos. Y claro, nada que ver con lo que estoy acostumbrada con los grupos nacionales: un escenario enorme y unas torres de sonido para dejar sordo a cualquiera, y más desde tan cerca como nos habiamos colocado.

Casi sin darnos cuenta comenzó el sonido y Testament dieron caña durante casi una hora. Sonaban genial y no demasiado fuerte. El cantante iba de un lado a otro del escenario y con su agresiva voz, daba cuenta del digno trash metal que hacen. Entre él, el bajista y el guitarra nos dieron todo un espectáculo, ya que el otro guitarra parecía no querer participar en él.

Sin casi darnos tiempo a respirar, lo que duró el cambio de escenario, les tocó el turno a Megadeth. Antes de salir a escena, el público ya estaba eufórico cuando sacaron la pedazo de batería de Shawn Drove (podeis pegarle un vistazo en las fotos). Y empieza la caña. ¡Qué lástima el sonido! Sonaban como si estuvieran a un kilometro de allí. Pero para compensar y dejarnos buen sabor de boca, hicieron, a mi parecer, la mejor puesta en escena. Era un no parar de ir y venir de los tres componentes. Una compaginación perfecta. No te cansabas de verlos. Y además eligieron los temas más adecuados para volver locos a los asistentes.
En cuanto al público, ya me extrañaba tan buen comportamiento. Al final tenía que venir el típico borracho y cortar el rollo a todos. Estábamos tan tranquilos y llegan los típicos pasados con ganas de liarla. Empujones, birra volando… ¡sí, lo típico en los conciertos! Pero para mi gusto ya pasó ese rollo y tampoco pega mucho en un concierto así, al menos yo voy a disfrutar de la música no de los empujones, que para eso ya está el metro a hora punta. No es por ofender, pero es que justamente era el único punki entre tanta melena, y su colega rapado ¡qué casualidad! Aunque me voy a callar, porque luego vino un melenas y la lió más. Hasta que llegó el de seguridad y le calmó los humos.

En fin, sigamos el concierto, porque esto ya era bien empezado el turno de Judas Priest. Me remonto pues 30 minutos antes: acaban los Megadeth, y empiezan a preparar el escenario para Judas Priest: el doble de grande, con pasadizos, elevadores…si ya flipé con los dos anteriores, cuando vi elevarse a Halford de la nada con su túnica plateada “ufffff…” me temblaba todo ¡viva el metal!
Con “Painkiller” hasta dejé de hacer fotos porque salían movidas o apuntando al suelo o el cielo. Como diría Carlos el vasco: ya no éramos vírgenes de lo Judas. Para mí fue la mas que la ostia, tenía muchas ganas de verlos, y cumplió todas las expectativas y más. No es lo mismo verlos en DVD o que te lo cuenten, que verlos en directo y encima disfrutarlos en 1ª fila que me llegué a colar, es lo que tiene ser pequeña, que si no más lejos no veo ná.

Perdí la cuenta, pero creo que cambiaron el fondo de escenario más de cuatro veces. Halford lo dio todo, en su línea, y también perdí la cuenta de las veces que cambió su vestuario. Un pequeño fallo para mí fue que solo daban el espectáculo él y el guitarra, porque el otro guitarra y el bajo parecían estar clavados en el escenario. Ya sé que cada uno hace la puesta en escena como quiere, y no por ello tocan peor, pero después de ver a Megadeth … Y otra diferencia con ellos, fue que Judas sonaron bien, aunque un poco fuerte para mi gusto.
Cuando ya pensaba que había llegado a su fin la descarga de metal, aún quedaba algo que se me quedará por el resto de los días grabado: “brum, rum, brummmm…” ¡la moto! No pensaba que la iba a traer a España, ¡pero sí! Allí estaba el rey del cuero y los flecos subido en su hierro cromado. Así que del resto del concierto no recuerdo mucho más: euforia, locura del público, los Judas hechos unos “rockstars” en el escenario y FIN. Saludos de rigor al público y ala ¡hasta otra España!
Salimos del recinto, y más saludos. Era la una, y a cenar que ya era hora. Un bocata de jamón y carretera de vuelta hasta Valencia.
Zaragoza, nos vemos en el METALWAY!
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Testament Megadeth
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Judas Priest
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Texto y Fotos:  Hira